4 consejos para saber cómo leer más rápido y mejor

Como alguien que actualmente se está ahogando en su enorme pila de libros pendientes, he deseado más de una vez poder aprender a leer más rápido de la noche a la mañana. Sin embargo, no importa lo rápido que seas leyendo, estoy dispuesto a apostar que en algún momento de tu vida has deseado poder leer aún más rápido. Es un viejo dilema para todos: tantos libros y tan poco tiempo.

¿Cómo puedes leerlos más rápido?

Puede que tengas la tentación de pensar que si no empiezas pronto, es demasiado tarde. Pero eso no es cierto, y mi propia vida de lector es la prueba. El año pasado leí la mayor cantidad de libros que he leído nunca, pulverizando mi récord anterior por diez y superando mi objetivo para el año. Esto se debió en parte a que dediqué más tiempo a la lectura, pero tampoco habría sido posible si no hubiera leído también más rápido.

Muchos de los “consejos y trucos” para la lectura rápida bordean los límites de la legitimidad. Cosas como no leer toda la página, o saltarse los capítulos menos importantes, van en detrimento de nuestro objetivo real de disfrutar más de los libros. Eso no me interesa tanto. En su lugar, aquí hay algunos consejos para leer más rápido que nos entrega www.librosgratisxyz.info y no requieren escatimar en comprensión:

OJEAR O ESCANEAR EL TEXTO PRIMERO

Hojear y escanear, dos técnicas que consisten en buscar primero sólo los fragmentos de información más relevantes, te prepararán para lo que viene. Como ya estás familiarizado con las partes principales del texto, no te frenarán las partes confusas o sorprendentes cuando llegues a ellas en tu lectura.

Ten en cuenta que, aunque la lectura por encima y el escaneo funcionan mejor para la no ficción, también pueden aplicarse a la ficción. En una novela, hojea el capítulo en busca del desarrollo de los personajes, los puntos clave del diálogo y los puntos principales de la trama. Luego léelo a un ritmo más rápido de lo que normalmente lo harías.

DEJAR DE SUBVOCALIZAR.

La subvocalización es, con mucho, el factor más común que ralentiza nuestra lectura. Es la forma en que la mayoría de nosotros lee: “hablando” las palabras en nuestra cabeza. Esto ralentiza nuestra lectura a la velocidad del habla, que suele ser de unas 300 palabras por minuto. Un ritmo de caracol.

En realidad, los ojos y el cerebro son capaces de procesar las palabras mucho más rápido. Prueba esto como experimento:

Si detienes esa voz en tu cabeza, puedes casi duplicar tu ritmo de lectura.

Si eres un subvocalizador, conseguir parar es todo un truco para aprender a leer más rápido. Hace tiempo que intento dejar este hábito. Lo más fácil es ser consciente de ello y distraerse de alguna manera. Puedes usar el dedo para seguir las palabras, escuchar música o mascar chicle.

3. LEER FRASES, NO PALABRAS

Una habilidad igualmente difícil de aprender es la de asimilar frases o trozos de texto a la vez, en lugar de palabras sueltas. Sin embargo, tu capacidad ocular es de 2,5 cm, lo que significa que puedes leer hasta nueve palabras a la vez.

Mirar cada cinco palabras, más o menos, te permitirá asimilar más de una vez y reducir la subvocalización. Sin embargo, al igual que con todo lo demás, se necesita un poco de entrenamiento para hacerlo bien. No sugeriría empezar esto en cosas realmente importantes como los libros de texto.

4. DEJAR DE RELEER

Una de las mayores pérdidas de tiempo para mí mientras leía era volver constantemente a releer frases o párrafos que no entendía o que quería entender mejor. Pensaba que si no captaba o entendía completamente cada línea de una novela o texto, el libro entero no tendría sentido.

Con el tiempo, me di cuenta de que, en realidad, no ganaba mucho en comprensión cuando releía. Los pasajes o palabras confusas acababan teniendo sentido en su contexto, o no eran necesarios para que disfrutara del libro.

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